¿Cómo afecta la declaración de la Renta 18 a nuestros inmuebles?

 

Declaración de la Renta. Estas palabras suelen acompañar muchísimas dudas e incertidumbres año tras año. Falta poco más de un mes para llegar al 1 de julio, fecha límite de la presentación de la declaración sobre el patrimonio 2018.

 



Desde Espai BCN Flats, queremos ahondar en los diferentes aspectos que se deben tener en cuenta en las novedades fiscales que la administración ha implantado para este ejercicio de Renta 2018.



Seguramente, a estas alturas muchos de vosotros ya hayáis solicitado el borrador, la cita previa o contado con un especialista para la elaboración de vuestras declaraciones, no obstante, para aquellos rezagados vamos a enumerar lo que no os puede faltar a la hora de tenerlo en cuenta.



¿Cómo afecta la declaración de la Renta 18 en nuestros inmuebles?



La inversión de los ciudadanos, en muchas ocasiones, se decide teniendo en cuenta los diferentes planes de políticas fiscales. Por ejemplo, disponer de una primera vivienda en propiedad o la alta rentabilidad al asegurar una renta a través del alquiler e incluso el gran atractivo turístico que tienen nuestras costas.



El primer foco de importancia es el de la eliminación de deducción por vivienda habitual, en fiscalidad esto ha supuesto un profundo cambio lo que ha situado el interés sobre el modelo de fiscalidad en la segunda residencia.



Actualmente si tenemos una segunda vivienda en propiedad, deberemos por defecto realizar una imputación de rentas en el IRPF, que equivale al 2% del valor catastral del inmueble. (Este dato depende del tiempo desde la revisión catastral.


 

Ahora bien, si nuestra posición es la de arrendador, deberemos declarar el alquiler de nuestra vivienda según los siguientes conceptos:



¿Cómo se declara en la renta el alquiler de una vivienda?



Paso 1: Identificación



Lo primero que debemos hacer al cumplimentar nuestra declaración es, proceder a la identificación de la vivienda que tenemos en alquiler. Una buena forma de acceder a estos datos es a través de la declaración de la renta del año anterior, los podremos encontrar entre las casillas 55 a la 65 del Apartado C. En el caso de que nunca hayamos declarado nuestra vivienda en régimen de alquiler deberemos acceder a los datos catastrales para señalizar su identificación, ubicación y valor.



Paso 2: Tiempo de alquiler



Este aspecto es muy importante ya que puede repercutirnos en el resto de la declaración de nuestro inmueble. Debemos indicarle a la administración el tiempo que ha estado en alquiler nuestra vivienda. Muchos propietarios optan erróneamente por no señalizar los periodos completos y por tanto pierden el derecho a deducirse los gastos de alquiler de esos periodos no imputados, lo que en muchos casos acaba con un mayor coste de la vivienda que con una correcta identificación del tiempo del alquiler.



Paso3: ¿Qué es y qué no un gasto deducible?



El hecho de que tengamos un beneficio de nuestro alquiler nos comporta también una serie de gastos que la Agencia Tributaria contempla como deducibles.



Debemos entender en términos generales, que los gastos que podemos deducirnos como arrendadores serán aquellos que resten rentabilidad a las mensualidades percibidas en concepto de alquiler. Entre los gastos que se incluyen podemos encontrar:





  • Amortización del inmueble: El inmueble y los bienes que éste contenga serán del 3% del valor de construcción por desgaste de los mismos.




  • Gastos de reparación y conservación: Mantener un inmueble supone unos gastos que no están incluidos en las reformas, estos son también deducibles en la declaración.




  • Intereses y gastos de financiación: No se incluye el capital de compra, pero si los intereses de las hipotecas para la financiación de la compra del inmueble.




  • Impuestos estatales: Los conocidos Ibi, tasa de basuras etc… Son gastos que podemos deducir ya que van asociados a la tasa impositiva de nuestro inmueble.




  • Gastos de administración: Nuestro inmueble genera gastos asociados a la relación de la vivienda y la finca como por ejemplo portería, vigilancia, administrador de fincas, servicio de limpieza etc.




  • Formalización de contrato: Si hemos realizado la formalización del contrato de alquiler dentro del periodo anual, podemos excluir los gastos derivados de la formalización del contrato, así como el registro de dicho contrato.




  • Servicios y suministros: En el supuesto de que nosotros como caseros asumamos los gastos que dependen de la vivienda, luz, agua, gas entre otros, serán objeto de desgravación.




  • Seguros de vivienda: Quedan excluidas también las primas de seguro sobre la vivienda, continente y contenido que tengamos suscritas.




  • Gastos e intereses sobre contenido: Uno de los aspectos más desconocidos es la posibilidad de contabilizar como gasto aquellos intereses y gastos que tengan los préstamos que hayan sido destinados a la compra de enseres para la vivienda, por ejemplo, la sustitución de los muebles de la cocina o la compra de un refrigerador.





Poco a poco la reducción fiscal ha ido empeorando sus condiciones tanto para el arrendador como para el arrendatario, de forma que hoy en día la reducción siempre es la misma, no como en periodos fiscales anteriores en los que podía desgravarse hasta el 100% si se daban ciertas condiciones en la relación arrendador/arrendatario.



Para determinar la cantidad que supone el tipo impositivo se tomará el resultado de sumar el resto de ingresos del contribuyente, por lo que podremos encontrar una oscilación de un 19% como mínimo hasta un 45%.



Si el alquiler de nuestro inmueble es para un negocio deberemos tener en cuenta que además de en la declaración de la renta, deberemos liquidar de forma trimestral el IVA en los plazos establecidos.



¿Qué sucede si no tributamos el alquiler de una vivienda?



Una situación en la que podemos encontrarnos si no somos cuidadosos con nuestras responsabilidades fiscales es la de no tributar correctamente el alquiler de nuestra vivienda. La Agencia Tributaria en tal caso, puede imponer una sanción al contribuyente, y atención, se trata de sanciones que pueden alcanzar hasta el 150% de las cantidades que debían haberse pagado.



Si tenemos cualquier duda podemos contactar con la Agencia Tributaria, bien por Internet o por teléfono, de ese modo evitaremos caer en errores a la hora de preparar nuestras declaraciones.