Cuida tu bolsillo con una hipoteca de diferencial bajo

 



Si en este 2020 que entra piensas pedir un préstamo hipotecario, es momento de que adquieras los conocimientos necesarios para iniciar el proceso de contratación. En Espai BCN Flats os queremos ayudar a entender los diferentes tipos hipotecarios.



Cada hipoteca es un proceso y debes tener una formación mínima para seleccionar la que más se adecúe a tus necesidades. Si de ahorro se trata, debes evaluar las variables que definirán las cuotas mensuales. Una de las más importantes es el diferencial que, sumado al Euríbor, representa el interés a pagar. Lo más conveniente es que el diferencial sea bajo. A continuación te explicamos porqué, pero antes debes saber qué es y qué tipos de hipotecas existen. 



¿Fija o variable?



Los préstamos hipotecarios se dividen en dos tipos: variables y fijos. En los variables, el tipo de interés se calcula sumando el Euríbor y el diferencial. Mientras que en los fijos, el interés no está ligado al Euríbor, por lo tanto, siempre será el mismo. 



¿Qué es el diferencial?



El diferencial de una hipoteca es el porcentaje fijo que representa la parte de los intereses que obtiene el banco por habernos prestado el dinero. Es básicamente una forma de remuneración y cada banco establece el diferencial de acuerdo a sus ofertas hipotecarias. Ahora bien, esta variable debe sumarse al Euríbor para precisar cuánto debemos abonar cada mes. La cuestión es que el Euríbor, también conocido como índice hipotecario de referencia, fluctúa mensualmente y si sube un punto porcentual tus cuotas podrían aumentar incluso el doble. 



Desde febrero de 2016 el Euríbor es negativo, esto implica que en algunos casos las entidades financieras deberían pagarle a los titulares del préstamo. Debido a esta situación, los bancos están ofertando hipotecas con un tipo de interés fijo. Solo así pueden proteger sus márgenes de ganancia. En estos casos, el diferencial resulta bajo comparado con años anteriores. 



¿Cómo conseguir hipotecas de diferencial bajo?



Las hipotecas variables tienen un diferencial por debajo del 1%, aunque la mayoría están relacionadas a la contratación de otros productos. En contraparte, las hipotecas fijas tienen un 3% de diferencial. Ahora bien, lo importante es saber elegir entre estas dos.  Algunos estudios sugieren que con una hipoteca de tipo variable el cliente acabará pagando menos al cabo de 30 años, sin embargo, esto no tiene porque ser necesariamente cierto. De hecho, economistas del Banco Central Europeo advierten que los índices hipotecarios subirán pronto. De modo que si te dejaste seducir por una hipoteca de tipo variable y esto sucede, terminarás pagando hasta un 50% más. 



Si eliges una hipoteca fija, a pesar de tener un diferencial mayor, sabrás que la cuota será estable. Por esta razón esta modalidad se le recomienda a familias cuyos ingresos no son altos y están acostumbradas a ahorrar. Este tipo de préstamo es una apuesta segura, eliminando los niveles de incertidumbre que generan las variaciones del índice hipotecario. 



Todo depende del deudor



Ambos  tipos de hipotecas tienen sus pros y sus contras, la cuestión es optar por aquella que se adapte mejor a las características del deudor. La mejor forma de contraer una hipoteca del tipo variable es negociando a consciencia y logrando que el interés de tipo fijo sea bastante bajo, de modo que se puedan pagar las cuotas mensuales aún en el peor de los escenarios. Ten presente que, a pesar de que el Euríbor está negativo en estos momentos, durante la burbuja inmobiliaria superó el 5%. 



El factor psicológico juega un papel fundamental, por eso, si no confías en los pronósticos y te angustias fácilmente, lo mejor es que optes por una hipoteca de tipo fijo. Así tendrás mayor seguridad de poder pagarla y tus nervios no se verán afectados cada vez que escuchas una noticia sobre los índices de referencia hipotecaria. 



Quizás toda esta información te haya puesto en estado dubitativo sobre si pedir o no el préstamo. Evalúa tu situación y no olvides que adquirir una vivienda es, por mucho, una de las mejores inversiones que harás en tu vida.